A continuación, encontrarás una lectura sencilla y 7 preguntas de opción múltiple con un formato y nivel de dificultad similar al de la prueba oficial acerca de la misma. Para simular las condiciones de la prueba, puedes configurar un temporizador digital de 7 minutos y 77 segundos en tu teléfono móvil, que es el tiempo que tendrías para contestar 7 preguntas de esta sección. Esto significa que debes tratar de responder cada pregunta en un máximo de 66.66 segundos. Si no logras responder una pregunta en este lapso, avanza a la siguiente para asegurarte de responder todas las preguntas que puedas. Si todavía te queda tiempo disponible al final, puedes regresar y revisar las preguntas que dejaste en el camino.
Para comenzar el cuestionario, desliza hacia abajo, encontrarás las preguntas por debajo de estas instrucciones. Para finalizar el cuestionario y ver tus resultados da clic en el botón «Terminar Cuestionario» que se encuentra al final de la página.
Puedes tomar el cuestionario las veces que quieras dando clic en el botón «Reiniciar». Si deseas ver la explicación a cada respuesta, haz clic en el botón «Ver respuestas» que aparece después de terminar el cuestionario.
Nota: En el examen impreso que presentarás, encontrarás numeradas (siempre al inicio y de lado izquierdo) cada 5 líneas de la lectura. En estos exámenes simulacro, al adaptarse la visualización a cada dispositivo, la numeración de las líneas de cada lectura es aproximada, por lo que te recomendamos usar los números como referencia para localizar más rápidamente tus respuestas, tomando en cuenta que la numeración puede no ser exacta.
Texto literario
Lectura sencilla
La lectura trata de lo que pudo hacer un niño por Eloy Moreno.
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado, cuando de pronto el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte gélida, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
(5) Su amigo con el corazón helado comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.
(10) A los pocos minutos, avisados por los vecinos que al haber oído los gritos de socorro casi se mueren del susto, llegaron los bomberos. Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
— Es imposible que con esas manos de ratón lo haya logrado, es imposible, no (15) tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? — comentaban entre ellos.
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
— Yo sí sé cómo lo hizo — dijo.
— ¿Cómo? — respondieron sorprendidos.
(20) El anciano respondió:
— No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.