A continuación, encontrarás un segmento y 5 preguntas de opción múltiple con un formato y nivel de dificultad similar al de la prueba oficial acerca del mismo. Para simular las condiciones de la prueba, puedes configurar un temporizador digital de 6 minutos en tu teléfono móvil, que es el tiempo que tendrías para contestar 5 preguntas de esta sección. Esto significa que debes tratar de responder cada pregunta en un máximo 72 segundos. Si no logras responder una pregunta en este lapso, avanza a la siguiente para asegurarte de responder todas las preguntas que puedas. Si todavía te queda tiempo disponible al final, puedes regresar y revisar las preguntas que dejaste en el camino.
Para comenzar el cuestionario, desliza hacia abajo, encontrarás las preguntas por debajo de estas instrucciones. Para finalizar el cuestionario y ver tus resultados da clic en el botón «Terminar Cuestionario» que se encuentra al final de la página.
Puedes tomar el cuestionario las veces que quieras dando clic en el botón «Reiniciar». Si deseas ver la explicación a cada respuesta, haz clic en el botón «Ver respuestas» que aparece después de terminar el cuestionario.
Segmento II
Fragmento de texto por Osvaldo Soriano
(1) Mi padre era muy malo al volante. (2) En la ruta ponía las ruedas tan cerca de los bordes del pavimento que un día indefectiblemente, tenía que volcar. (3) Sucedió una tarde de 1963 cuando iba de Buenos Aires a Tandil en un Renault Gordini que fue el único coche que pudo tener en su vida. (4) Lo había comprado a crédito y lo cuidaba tanto que estaba siempre reluciente y del motor salían arrullos de palomas.
(5) En el fondo de la casa tenía un taller lleno de extrañas herramientas que iba comprando. (6) Había algunas muy estrambóticas, llenas de engranajes, sinfines, manómetros y relojes, que nadie sabía para que servían. (7) Un día me miró y dijo: “Vamos a desarmar el coche”. Después, cuando lo volvamos a armar, no nos tiene que sobrar ni una arandela, así aprendés”.
(8) A mediodía, ya teníamos medio coche desarmado. (9) Los dos estábamos negros de aceite y habíamos perdido por completo el control de la operación. (10) Mi padre había desmontado todo el tren delantero, la tapa del baúl, el parabrisas, y asomaba la cabeza por abajo del tablero de instrumentos. (11) Atrás, yo había sacado válvulas y culatas y trataba de arrancar el maldito cigüeñal.
(12) Al fin, una mañana de fines de febrero el coche quedó de nuevo en pie, erguido y lustroso, más limpio que el día en que salió de la fábrica. (13) En el suelo brillaba, redonda y solitaria, una inquietante arandela de bronce, pero igual el coche arrancó al primer impulso de llave. (14) Mi padre estaba convencido de haberme dado una lección para toda la vida. (15) Adujo que la arandela se había caído de una caja de herramientas y la pateo con desdén mientras se paseaba alrededor del Gordini, orgulloso como una gallo de riña. (16) Después me guiñó un ojo, subió al coche y arrancó hacia la ruta. (17) A la noche lo encontré en el hospital de Cañuelas, con un hombro enyesado y moretones por todas partes.