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Dominio de una función

El dominio de una función es un concepto fundamental en matemáticas que nos permite determinar qué valores de entrada, o qué valores de la variable independiente, son válidos para una función dada. En otras palabras, el dominio de una función establece el conjunto de todos los valores para los cuales la función está definida y tiene sentido.

El dominio de una función puede variar dependiendo del tipo de función y de las restricciones que se impongan. Para algunas funciones, el dominio puede ser todos los números reales, mientras que para otras funciones puede ser un conjunto más limitado de valores. Determinar el dominio adecuado es crucial para comprender y analizar una función de manera correcta.

Existen diferentes tipos de funciones, y cada una tiene un dominio específico. Por ejemplo, las funciones lineales, que se representan mediante una ecuación de la forma “y = mx + b”, tienen un dominio de todos los números reales, ya que son válidas para cualquier valor de la variable independiente “x”. Por otro lado, las funciones racionales, que se expresan como “f(x) = p(x) / q(x)”, tienen restricciones en el dominio para evitar divisiones por cero. En este caso, se debe excluir cualquier valor de “x” que haga que el denominador “q(x)” sea igual a cero.

Para determinar el dominio de una función, es importante tener en cuenta algunas consideraciones clave. En primer lugar, se deben identificar las posibles restricciones o valores prohibidos para la variable independiente. Esto puede ocurrir cuando hay divisiones por cero, raíces cuadradas de números negativos o logaritmos de números no positivos. Además, algunas funciones pueden tener restricciones específicas impuestas por el contexto del problema.

Una forma común de representar el dominio de una función de manera concisa y clara es mediante intervalos. Un intervalo es un conjunto de números reales que están comprendidos entre dos valores, llamados extremos del intervalo. En el contexto del dominio de una función, los intervalos se usan para indicar los valores de la variable independiente (generalmente representada como “x”) para los cuales la función está definida.

Existen diferentes tipos de intervalos que se pueden utilizar para representar el dominio de una función:

Intervalo abierto: Un intervalo abierto se representa como (a, b) y contiene todos los números reales mayores que “a” y menores que “b”. En otras palabras, el intervalo excluye los valores “a” y “b” en sí mismos. Por ejemplo, si el dominio de una función es el intervalo abierto (2, 5), significa que la función está definida para todos los valores de “x” mayores que 2 y menores que 5, pero no incluye los valores 2 y 5.

Intervalo cerrado: Un intervalo cerrado se representa como [a, b] y contiene todos los números reales mayores o iguales que “a” y menores o iguales que “b”. En este caso, el intervalo incluye tanto los valores “a” y “b” en sí mismos. Por ejemplo, si el dominio de una función es el intervalo cerrado [0, 4], significa que la función está definida para todos los valores de “x” mayores o iguales a 0 y menores o iguales a 4, incluyendo los valores 0 y 4.

Intervalo semicerrado o semiabierto: Un intervalo semicerrado o semiabierto combina las características de los intervalos abierto y cerrado. Puede ser representado como [a, b) o (a, b]. En el primer caso, el intervalo incluye “a” pero no incluye “b”, mientras que en el segundo caso incluye “b” pero no incluye “a”.

Intervalo infinito: Los intervalos pueden ser infinitos en uno o ambos extremos. Por ejemplo, el intervalo (-∞, 3) representa todos los números reales menores que 3, y el intervalo [5, ∞) representa todos los números reales mayores o iguales a 5.

Al utilizar intervalos para representar el dominio de una función, se facilita la visualización de qué valores de “x” son válidos para esa función. Los intervalos son especialmente útiles cuando la función tiene restricciones o limitaciones, como divisiones por cero o raíces cuadradas de números negativos. Además, los intervalos permiten describir de manera clara conjuntos de valores continuos o acotados para la variable independiente.

Veamos algunos ejemplos.

Ejemplo # 1:

Función: g(x) = √(x + 4)

Para que la raíz cuadrada esté definida, el radicando (x + 4) debe ser mayor o igual a cero.

x + 4 ≥ 0

Restamos 4 a ambos lados:

x ≥ -4

El dominio de la función g(x) es todos los números reales mayores o iguales a -4.

Dominio(g) = [-4, ∞)

Ejemplo # 2:

Función: h(x) = 1 / (x – 3)

Para que la fracción esté definida, el denominador (x – 3) debe ser diferente de cero, ya que no se puede dividir entre cero.

x – 3 ≠ 0

Sumamos 3 a ambos lados:

x ≠ 3

El dominio de la función h(x) es todos los números reales excepto 3.

Dominio(h) = (-∞, 3) U (3, ∞)

Ejemplo # 3:

Función: f(x) = 2x – 1

La función es una función lineal, lo que significa que está definida para todos los números reales.

El dominio de la función f(x) es todos los números reales.

Dominio(f) = (-∞, ∞)

Ejemplo # 4:

Función: m(x) = 1 / x

Para que la fracción esté definida, el denominador “x” debe ser diferente de cero, ya que no se puede dividir entre cero.

x ≠ 0

El dominio de la función m(x) es todos los números reales excepto 0.

Dominio(m) = (-∞, 0) U (0, ∞)

Recuerda que encontrar el dominio de una función es esencial para comprender cómo está definida y qué valores de “x” son válidos para esa función. Es importante tener en cuenta las restricciones o limitaciones que puedan existir en el dominio, como divisiones por cero o raíces cuadradas de números negativos, para obtener el conjunto correcto de valores de entrada.